domingo, 3 de octubre de 2010

Sin final feliz

Todo principio tiene un final y viceversa, dicen. Pero toda regla tiene su excepción, y tú fuiste la mía. Fuiste, pero te quedaste en uno de mis rincones para siempre. Y es que te quise de una forma irracional, incondicional e irrefrenable. Lo hice sin pensar, sin dudar, sin poder imaginar que ese flechazo me acompañaría cada tarde de domingo, cada otoño, cada vez que escuchara tu nombre.  Fuiste mi detonador, mi ilusión, mi deseo, mis ganas de amar, mis yo ocultos. Fuiste tanto que no acabó, y a día de hoy sigo queriéndote por haberme regalado lo mejor: tu presencia, tus miradas, tus sonrisas, tus silencios. Instantes de felicidad que permanecerán en mi memoria y en ese rincón, desde entonces tuyo, eternamente. 

1 comentario:

glog dijo...

y como mola la foto, feliciana! ^^